Sistema Neoliberal Mexicano

Introducción

Como punto de partida, es necesario señalar el concepto de neoliberalismo, el cual es definido como la expresión ideológica de un modelo teórico económico, el modelo neoclásico, que considera la mínima casi nula intervención del Estado en la economía, ya que el mercado es el mejor instrumento para asignar eficientemente los recursos de la sociedad. A partir de aquí se deriva toda una serie de políticas económicas que favorezcan al libre mercado:

  • Privatización de empresas públicas o paraestatales.
  • Eliminación de los impuestos a mercancías y capitales extranjeros.
  • Flexibilización laboral (desaparición de sindicatos y topes salariales).
  • Recortes al gasto público (cobertura muy limitada de seguridad social, educación, poca inversión en infraestuctura, eliminación de subsidios).
  • Desregulación financiera.
  • Apertura comercial de los mercados.
  • La estabilidad macroeconómica como el principal objetivo de la economía.[1]

El neoliberalismo acepta que el Estado puede tener un papel definido en la economía, especialmente en cuanto a la conservación de los equilibrios macroeconómicos y el desarrollo de una limitada política social, pero comparte con los liberales de los siglos XVIII y XIX su misma convicción sobre las virtudes de una economía de libre mercado y las ventajas de un ordenamiento que estimule el desarrollo libre de la persona humana en todos los campos de actividad.[2]

Como señala Paul Cooney, uno de los principales objetivos del neoliberalismo es la liberalización del comercio, aunado a esto, también la desregulación financiera y las privatizaciones. Estos tres son considerados los pilares de este modelo.

Este concepto implica la acepción francesa laissez faire, misma que se refiere a la “doctrina económica basada en la necesidad de una acción individual libre, sin cortapisas ni distorsiones estatales, como principio decisivo para el bienestar de la comunidad. En economía se utiliza para referirse a la doctrina expresiva de que la intervención del Estado en la economía y los negocios debe ser mínima o nula. Es la postura defendida por el liberalismo económico originado en el siglo XVIII.”[3]

Desarrollo

Al respecto, desde hace 3 décadas, México ha obtenido grandes recursos del exterior debido al neoliberalismo, de los que destacan la, exportación de petróleo, las remesas de mexicanos que viven en el exterior, inversión extranjera directa y turismo, sin embargo, este crecimiento no afecto de manera positiva a nuestro país, sino que ayudo a que países como Estados Unidos de América pudieran tener aun mas crecimiento.[4] De manera adicional, el poder político comenzó a ganar aun mas con la privatización de empresas publicas y de recursos naturales de la nación.

México es uno de los países donde se impuso la política neoliberal desde finales del gobierno de López Portillo, la que con Miguel de la Madrid se afianzó con la terrible devaluación del peso y el crecimiento desmesurado de la deuda externa, estas consecuencias negativas se vieron reflejadas en inflación, desempleo y pérdida del poder adquisitivo.

Carlos Salinas de Gortari siguió con el mismo modelo, que en palabras de el fue un “liberalismo social”, durante este periodo se dio la entrada de México al Tratado de Libre Comercio de América Latina, con el que fue posible comerciar libremente entre Estados Unidos y Canadá.

Para el periodo de Ernesto Zedillo, El Plan Nacional de Desarrollo continuó con las bases de Salinas; Zedillo intento reducir la pobreza, redujo el gasto social, y se aplicó Programa Social de Salud y Educación Progresa, se dio el efecto tequila, y hubo un mal manejo de tipo de cambio que provocó una fuga de capitales y la consecuente presión sobre el tipo de cambio.

Posteriormente, Vicente Fox, en la etapa de alternancia mexicana, instauró el Instituto Federal de Acceso a la Información en 2012, y cambio el programa “Progresa por Oportunidades”, sin embargo, la democracia no tenia todas las respuestas. Y para el gobierno de Felipe Calderón, terminó por consumarse una sociedad dividida y un sinfín de conflictos sociales y económicos.[5][6]

Estado benefactor y neoliberal

Para el presente texto, cabe hacer referencia a la diferencia entre el Estado benefactor y el Estado neoliberal; se dice que existe un Estado de bienestar o Estado benefactor, cuando el Estado asegura a través de sus políticas públicas la protección social; entendida ésta como el garantizar a sus habitantes los derechos a la salud, a la vivienda, a la educación, el seguro de desempleo, y las pensiones de jubilación a los ciudadanos en edad de retiro.

Por su parte, el Estado neoliberal le ha apostado a las privatizaciones de las empresas públicas, no sólo las dedicadas a actividades productivas, como las telecomunicaciones, energéticos, carreteras, etc.; sino también le han restado recursos a sus organismos de seguridad social, a través de la creación de Afores145, SAR146 y de seguros médicos pagados a los altos funcionarios de la administración pública federal; que le han sustraído ingresos al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), que es otra forma velada de privatización.

Esta dicotomía da a entender que si bien, el estado benefactor tiene como objetivo la protección social a través de políticas públicas que beneficien a la sociedad, se puede observar que los servicios que logren esta protección, se encuentran privatizados y en consecuencia no todos pueden tener acceso a estos, claramente los derechos humanos de las minorías se ven afectados.

En relación a lo anterior, Alfredo Rios Camarena señala que: los resultados para la mayoría de la población, a los que Ernesto Zedillo les llamó globalifóbicos, la globalización entraña, además de los peligros de perder en la negociación entre desiguales, a correr riesgos culturales, puesto, que la mundialización cultural de los sectores susceptibles de globalizarse, generalmente viene acompañada de una homogenización cultural que arrasa con los modos de vida, el medio ambiente, las creencias y los valores nacionales; independientemente de incrementar el desempleo mundial.[7]

Si bien los sectores académicos alertan sobre la necesidad de reflexionar y actuar sobre las implicaciones culturales de la globalización, y proponen esquemas de desarrollo humano y social, el discurso político neoliberal sigue empeñado en la supuesta modernización. La clase política neoliberal sigue empeñada en una ortodoxia excluyente, que en muchos países empieza a ser rechazada, mientras que sectores de la sociedad civil y en especial, académicos e intelectuales, exponen sus criticas y muestran las deficiencias de un modelo, cuya virtud principal parece ser la de incluir a algunos ciudadanos de los países en desarrollo en las listas de la revista FORBES, ahí tenemos los casos de Slim con TELMEX y GRUPO CARSO y de Zambrano con CEMEX.[8]

Por otra parte, en el período salinista el proyecto neoliberal se fue profundizando y se plantearon con mayor claridad los principales postulados de la política económica gubernamental, en ésta etapa; se realizan algunas reformas constitucionales que impactan enormemente en la naturaleza del Estado, tal es el caso de los Artículos 28, 73 y 123 referidos a la reprivatización de la Banca, la reforma electoral, de la ley de culto; y del Artículo 27 que abre la posibilidad para que los ejidatarios pudieran vender sus parcelas a capitalistas nacionales y extranjeros (tendiente a eliminar los ejidos)[9]

Sin mencionar, la suscripción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994, en el que México, Estados Unidos de América y Canadá, establecieron una mayor apertura hacia el crecimiento económico de estos países.

La relación entre el sistema económico y el sistema jurídico se puede apreciar por la interpretación que sufre el último en relación a la satisfacción de las necesidades económicas de unos cuantos; es claro que quien detenta el poder sobretodo el poder económico es quien influye en los demás sistemas, tal es el caso de la Iniciativa Mérida, que representa un ejemplo muy claro de cómo un país central (en este caso Estados Unidos de América) es capaz de influir en un país periférico o en vías de desarrollo (en este caso México) al controlar la política criminal mexicana, interviniendo acorde a sus propias necesidades y por ende modificando incluso los ordenamientos jurídicos nacionales. La ideología estadounidense esta permeando cada vez con mas fuerza en nuestro país, maquillando intereses y proveyendo de recursos que desde mi punto de vista no valen lo mismo que nuestra soberanía.[10]

Conclusiones

En las universidades públicas del mundo se están construyendo permanentemente nuevas teorías que plantean que el Estado nacional vuelva a recuperar su soberanía, perdida por las modificaciones que ha sufrido en la creación de una sociedad internacionalizada, y que por tanto recobre su valor ético para que miles de millones de seres humanos, hoy agobiados por el desempleo y la pobreza, amplíen su horizonte hacia un mundo mejor.[11]

La lucha por estos objetivos, tendrá que ser también global, no se podrá combatir a este modelo económico perverso, si no existe una solidaridad internacional que entienda el problema, que desentrañe el misterio de la concentración de la riqueza y que rompa las aparentemente invencibles estructuras económicas del imperio global de las trasnacionales que hoy secuestran al género humano.[12]

Todo esto en consecuencia deja los derechos de los mexicanos al arbitrio de extranjeros, la apertura actual en la economía ha provocado nuevos debates políticos, existe un uso desmedido de los recursos naturales que únicamente tiene como finalidad aumentar la riqueza de unos pocos, así como la adjudicación de tierras a costa de la violación de los derechos de algunos pueblos, para fines que solo privilegian intereses económicos y políticos, sin embargo, el beneficio este uso debe ser para todos y sin dañar los recursos naturales. El desempleo y los pésimos salarios son clave del neoliberalismo en nuestro país en el que el panorama de vida de los mexicanos es cada vez mas desalentador.

 

[1] Delgado, M.F., (2012) ¿qué es el neoliberalismo? ¿es bueno para México? Obtenido de: https://elgiromx.org/2012/06/14/que-es-el-neoliberalismo-es-bueno-para-mexico/

[2] Rios Camarena, A. (2009) La crisis del neoliberalismo globalizador. Hacia un nuevo rumbo económico. Centro de Estudios de Derechos e Investigaciones Parlamentarias.

[3] Laissez faire. Obtenido de: http://www.economia48.com/spa/d/laissez-faire/laissez-faire.htm

[4] Carlos Salinas y la era del neoliberalismo en México. Obtenido de: https://youtu.be/P7TdJOpezFE

[5] ídem

[6] Novelo, A. México, Establecimiento del modelo NEOLIBERAL y los Acontecimientos Actuales. Obtenido de: https://youtu.be/g0-4qIL6L3g

[7] Rios Camarena, A. (2009) La crisis del neoliberalismo globalizador. Hacia un nuevo rumbo económico. Centro de Estudios de Derechos e Investigaciones Parlamentarias.

[8] Ídem

[9] El neoliberalismo en México. http://www.eumed.net/tesis-doctorales/2013/mlsl/neoliberalismo-mexico.html

[10] Dr. Rangel Cortés V.M., (2016) Iniciativa Mérida y la reproducción del Derecho Penal Mexicano. Biblioteca Jurídica Virtual. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

[11] Rios Camarena, A. (2009) La crisis del neoliberalismo globalizador. Hacia un nuevo rumbo económico. Centro de Estudios de Derechos e Investigaciones Parlamentarias.

[12] Ídem

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